INGREDIENTES:
- 1 vaso de aceite de oliva
- 1 vaso de vino blanco
- 1 cucharada de azúcar glas
- Ralladura de un limón
- 400-450 gr de harina de todo uso
- 1 cucharadita de las de café de levadurina
- 1 lata de cabello de Ángel
- Aceite de girasol para freír
- Azúcar para rebozar
PREPARACIÓN:
El vaso que tome como medida es un vaso de agua de los normales. Pon en un cuenco el aceite, el vino, el azúcar y la ralladura de limón. Mezcla la harina con la levadurina, remueve un poco y ve añadiendo harina al bol y amasando con una cuchara, cuando veas que con la cuchara no puedes amasa entonces con la mano. Saca la masa a la mesa de trabajo y amasa hasta obtener una masa lisa y homogénea. Yo puse 450 gr de harina, esto va a depender de las harinas, como si te hace falta un poco más se la pones, la masa es muy manejable y no se pega a las manos.
Ahora coge porciones de masa y haz bolitas del tamaño de una nuez o un poquito más, estira cada bolita con el rodillo, la masa hay que dejarla fina aunque tampoco muy fina porque te rompería, lo que nunca gorda ya que al freírla no se cocería bien y no quedaría crujiente, en esto hay que tener un poco de intuición para que la masa quede perfecta. De esta receta lo de estirar la masa es lo más importante.
Cuanto estires las bolitas, corta con un cortador, yo las corte con un vaso de los de agua, pon en medio una cucharadita de cabello de ángel, cierra la empanadilla y haz un reborde al rededor para cerrarlas o con un tenedor, aplasta bien el borde de las empanadillas para sellarlas bien. Yo las hice muy pequeñas, de bocado, pero puedes hacerlas del tamaño que quieras.
Una vez todas preparadas, pon una sartén con el aceite de girasol a fuego medio y ve friendo las empanadillas, sin amontonar. Cuando estén doraditas, sácalas a un plato cubierto con papel absorbente y cuando estén bien escurridas pásalas por un plato con un poco de azúcar. Sírvelas frías.











































